¿Por qué amamos a Geese?

ENSAYOMÚSICA

6/3/20269 min read

Por: Ailín Juárez

Ailin Juarez tiene 19 años, y de vez en cuando se obsesiona con bandas y artistas y le surge la necesidad de hacer contagiar esa obsesión de la forma que sea, ya sea recomendándolos a sus amigos, a la gente que conoce, o escribiendo alguna que otra nota para que cada vez más gente tenga acceso a conocer másica que puede llegar a hacerle bien.

Con la reciente presentación del grupo neoyorkino en Saturday Night Live el pasado 24 de Enero, este parece terminar de posicionarse como la primera gran banda de rock de nuestra generación.

Por su lado, Cameron Winter, líder y frontman de la banda, no se queda atrás como solista, habiéndose presentado en la mítica sala de conciertos conocida como Carnegie Hall, con repertorio de su alabado álbum “Heavy Metal” (advertencia: no juzgar al disco por su nombre).

La relevancia de ambos sucesos está relacionada con el hecho de que, oh coincidencia, otros grandes artistas pasaron por estos espacios en momentos de grandes cambios en la historia de la música.

No es casualidad que muchos hablen de Cameron diciendo que escribe como un Bob Dylan o un Leonard Cohen, teniendo en cuenta que ambos hicieron sus respectivas presentaciones en el Hall cuando tenían alrededor de su misma edad.

Tampoco hay que olvidar el papel importante que tuvieron bandas como Nirvana o The Strokes con su paso por SNL, al cargar en sus hombros la responsabilidad que significa representar a toda una generación.

Pero ahora, le llegó su turno a las nuevas generaciones de elegir a sus representantes, y una vez más, volvemos a elegir el rock; elegimos a Geese.

El rock no se salva, el rock se renueva

Es interesante plantearse cómo hace una banda para destacarse en tiempos en los que la mediatización extrema permite que haya una circulación masiva de “nueva música” constantemente; entre el caos y el bombardeo constante de nuevos lanzamientos ¿como hacer para sobresalir por sobre todo lo demás?

Hay que tener en cuenta un factor importante.

Durante todo el año pasado, grandes bandas de rock como Oasis y Radiohead, entre otras, retornaron a los escenarios después de años de separación. ¿Tiene que ver con que quieren hacer plata? Probablemente, pero también es cierto que estamos viviendo un momento particular, en donde parece existir un público que está en falta y necesidad de algo que estas bandas proveen, y que no parece existir hoy en día.

En relación a esto, recientemente se le preguntó a Billy Corgan (Smashing Pumpkins) si pensaba que estaba ocurriendo un “resurgimiento del rock”, y en respuesta, habló de cómo durante estos dos últimos años, el 70% de su audiencia estuvo integrada exclusivamente por gente debajo de los 25 años.

Entonces, podría decirse que todas las pruebas apuntan a que hay un sector de la juventud que se está hartando de no sentirse representado en lo más mínimo con la música actual, y por eso decide volver a las bases, a “las bandas de antes”.

¿Cuál es mi punto con todo esto? Destacar el hecho de que ninguna banda “emerge” o alcanza la fama por sí sola, sino que tiene que existir un público predispuesto a elegir escuchar su música.

En otras palabras, la música, como todas las artes, se hace colectivamente (o como dirían en el Eternauta, “nadie se salva solo”), y durante todo el año pasado, el terreno se estuvo preparando para recibir una novedad salida de nuestra mismísima generación: no queremos quedarnos con las bandas de antes, queremos algo que nos pertenezca.

Dicho esto, podemos afirmar que no podría haber existido un mejor momento para que Geese finalmente se haga presente, con su nuevo y flamante álbum, “Getting Killed”.

Geese vs el Mundo

Entonces, ¿cuál es el secreto que vuelve a Geese una revelación dentro de los miles de millones de nuevos artistas que conocemos diariamente?

Creo que la mejor respuesta la proveen los integrantes de la banda, quienes recientemente dieron una entrevista en el programa de Zane Lowe, y en la que Emily Green, su guitarrista principal, habla de esta “vuelta a las bases” a la que parecen estar recurriendo, tanto ellos, como el resto de la juventud:

“A veces, la forma de expresión más honesta puede ser bastante referencial a la música de otras personas, y es en la música de otros donde más te encontrás con vos mismo. Nosotros tenemos un deber con eso”

Es justamente ese “deber” para con el legado que dejaron los que vinieron antes, el que vuelve a Geese un fenómeno tan particular. Para Geese, la autenticidad viene cuando tomamos consciencia de que somos parte de un “continuo compuesto por otras personas”. Hoy en día, destacarse no significa inventar un sonido completamente nuevo.

Hoy en día, solo elegir volver a nuestras raíces puede constituir una señal de diferenciación, porque esto significa hacer lo que nadie más hace: si todos hacen música nueva ¿no deberíamos volver a la música vieja?

En palabras del ya mencionado Cameron Winter:

“Hay un cierto ego en decir cosas como ‘no tengo influencias y mi sonido no se va a parecer al de nadie’ ¡como si supieras hacer las cosas mejor que los demás!”

Y por supuesto, no es esta la intención de la banda; por el contrario, Geese elige abrazar a sus influencias, pero nunca con el objetivo de imitarlas, sino con el de expandir su obra.

Aunque es verdad que al momento de escuchar Geese, todos nos damos cuenta de la mezcla de artistas que dan vida a sus canciones, que a veces suenan un poco a los Stones, otro poco a Radiohead, y a veces a Nick Cave, Nick Drake o The Strokes.

Sin embargo, según Winter, “hay una diferencia entre la influencia que nosotros tomamos de Radiohead, y la influencia que Muse toma de Radiohead”, y es que realmente está en manos de cada artista decidir el cómo continuar con lo que otros empezaron, así como también que es lo que toman de ellos, y es ahí y solo ahí en donde aflora la originalidad.

Es lógico que una banda de nuestros tiempos no suene igual a una banda de hace 30 años, por el simple hecho de que pasaron 30 años; la juventud es otra, los problemas son otros, y el mundo que nos rodea cambió completamente.

Lo que vuelve a Geese tan especial es esa misma combinación que surge cuando se expande la obra de otros, mediante el aporte que implica escribir música con la mentalidad de las nuevas generaciones; Geese se posiciona como una banda que “escucha los consejos” que dejaron otros artistas más sabios y más experimentados, pero que además se hace cargo de ser una banda de nuestros tiempos.

Geese y la post-pandemia

Al fin y al cabo, ninguno de los cuatro miembros de la banda tiene más de 24 años, y si nos remontamos a su historia y a sus comienzos, nos encontramos con un grupo de jóvenes no muy distinto a cualquier otro.

Se conocieron en el colegio, en Brooklyn, Nueva York, y en su tiempo libre concurrían a una especie de academia estilo School of Rock (si, a los Geese no les faltaba plata).

Fue ahí en donde se hicieron amigos, al descubrir que tenían la afinidad por la música en común.

Así, la banda quedó conformada por Emily Green (guitarra), Dominic DiGesu (bajo), Max Bassin (batería) y Cameron Winter (voz, a veces guitarra, a veces teclados). En un principio también contaban con un quinto compañero de banda, quien decidió retirarse para dedicarse a sus estudios (y a quien siempre recordaremos como el quinto miembro de Geese).

Cuando no estaban tocando en el colegio, los muchachos se juntaban a ensayar en el sótano de Bassin, en donde grabaron y produjeron independientemente su primer disco,“Projector”.

Como dije antes, Geese era una banda tratando de hacerse un lugar en el mundo como cualquier otro joven artista, usando las mismas herramientas que cualquier otro joven artista: las redes sociales.

Fue exclusivamente a través de ellas por donde promocionaron su nuevo álbum, y fue exclusivamente en la virtualidad donde comenzaron a obtener reconocimiento y difusión. El alcance fue tal, que un día llegaron a oídos de “cierto hombre” (en palabras de la banda) que les habló por Instagram, con el objetivo de ofrecerse a ponerlos en contacto con un abogado de su confianza, para que este se encargara de enviar su material a algunas firmas discográficas. Y todo iba bien, hasta que llegó el 2020, y con él, la pandemia.

Aunque esto no significó un stop para la banda, sino más bien al revés; fue en contexto de total encierro y reclusión cuando comenzaron a llover las ofertas para Geese, que terminaría firmando con Partisan Records.


Geese y la trascendencia

Volviendo un poco hacia atrás en la nota, cuando hablamos de la contraposición entre Geese y el resto de los artistas actuales, no quería dejar de hacer una mención especial a Cameron Winter como letrista y compositor de la banda.

Un artista que piensa en su música de la manera en que Cameron lo hace es una revelación en sí misma, por el hecho de que mucha de la música mainstream de hoy en día se piensa como “un producto destinado a satisfacer las necesidades del consumidor”.

¿Qué quiere decir esto? Que los artistas actuales eligen mostrarse a sí mismos y a su música como un “libro abierto”: todo está dicho, y no hay lugar para la reflexión.

Por supuesto, sobre gustos no hay nada escrito, y hay personas que pueden preferir esto y aquello cuando de arte se trata, pero este es justamente el punto: ninguna obra debería ser considerada arte si no deja espacio para la incomodidad, para sentir algo diferente.

Como diría Bowie, “Si algo funciona, es porque está desactualizado”.

Y hablando de reflexión, no me canso de escuchar a personas diciendo que un fragmento en alguna de las letras de Winter se quedó “atascado en sus cabezas por semanas”, y es que realmente, cuanto menos entendemos el significado de una pieza de arte, más curiosidad nos despierta, y sobre todo, más cosas nos genera.

En palabras del cantante: “siento que no hay nada peor que componer una canción pensando ‘tengo algo que decir’, porque entonces terminas escribiendo una canción sobre algo super específico, y las canciones así no envejecen muy bien”. Después de todo, ¿por qué elegiríamos volver a un artista una y otra vez si ya desciframos todo lo que tenía para decir?

Esto no significa que las canciones de Geese no tengan un mensaje; por el contrario, Emily Green describe las letras de su compañero de banda como “una ida y vuelta entre especificidad y abstracción”, ya que cualquiera puede darse cuenta de la connotación tan actual que tienen muchas de ellas, como cuando escuchamos a Winter gritando “ There’s a bomb in my car!/Hay una bomba en mi auto!” en medio de “Trinidad”, tema de apertura de Getting Killed. Más claro imposible.

Pero el punto aquí es que realmente no importa que sea lo que el artista quiso decir, sino cómo esa selección de palabras en particular repercute en nosotros.

Para Cameron, “cuanto más claro sea el mensaje, menos poderoso es”, y esto es clave, porque cuanto más “bizarra” es la letra de una canción, más lugar tenemos nosotros como oyentes de atribuir distintos significados, así como también de identificarnos.

El líder de Geese nos recuerda que el objetivo principal del arte no es el de darnos todas las respuestas, sino más bien el de generar preguntas. Esta es la diferencia entre aquellos que buscan “agradar” y aquellos que buscan conectar. Al final del día, las modas van y vienen, pero solo aquellos artistas que logran tocarnos el alma tienen chances de llevarse el premio mayor: trascender.

Juventud divino tesoro

Cuando se habla de Geese, muchos hacen referencia a una “segunda ola” del rock neoyorkino del siglo, pensando en el resurgimiento del garage rock a principios de los 2000, con bandas como LCD Soundsystem, Yeah Yeah Yeahs y The Strokes, quienes también llegaron a la fama en un momento particular: luego de la caída de las torres gemelas en septiembre del 2001.

Aun así, con todos los parecidos, no se puede negar que Geese cuenta con todas las características de un artista salido de la generación Z: Geese es una banda compuesta por jóvenes que fueron atravesados por la pandemia como todos nosotros, Geese es una banda que creció en la era de la tecnología como todos nosotros, Geese es una banda que respetó el mundo de la juventud para llegar a la juventud, porque Geese ES juventud.

Vale aclarar que nadie escucha Geese porque sean “los nuevos Strokes”, y que nadie quiere que lo sean. Lo que nos gusta de Geese es que es una banda nueva, con identidad propia y que también es un reflejo de nuestra generación.

No amamos a Geese porque se parezcan a otros, amamos a Geese porque se parecen a nosotros.

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