Según cómo se lo mire

ENSAYO

7/26/20263 min read

Por: Eugenia Vidal

Colabora habitualmente con Giros.

Platense, tripera y fácilmente sentimental. Traductora de inglés hija de la Facultad de Humanidades de la UNLP . También, estudiante de danza contemporánea y bailarina de tango aficionada, habitué de la mítica milonga platense de los martes: Raúl Gaggiotti. Su biblioteca consiste mayormente en libros prestados de literatura, historia y tango que aún no ha devuelto. Sus referentes literarios son Borges, Manzi y Venturini y milita los aforismos de Ernesto Esteban Etchenique. Situación sentimental: zurda de sensibilidad peronista. Sus grandes amores son La Plata, la danza y la bici.

En inglés existen dos expresiones referidas a la visión entre las que se da un peculiar contraste: look at, que significa dirigir la mirada hacia algo y prestarle atención, y watch, que significa dirigir la mirada hacia algo, en especial algo cambiante o en movimiento, y prestarle atención durante cierto período de tiempo.

Ahora bien, ningún trazado de fronteras entre signos puede pretenderse ni categórico ni permanente, mucho menos acertado, pero para apreciar los matices de estos dos términos no es necesario un ojo entrenado, a primera vista saltan las dos diferencias claves entre ellos: objeto y tiempo del acto de percepción. De yapa Saussure chocho porque volvemos a comprobar la naturaleza sistémica de la lengua: acá ningún signo se salva solo.

Look at consta de dos elementos, a saberse: el verbo look, que es el acto de direccionar la mirada, y la preposición at, que termina de reposar la atención sobre el objeto. Es curioso notar que at es un elemento altamente restrictivo y minucioso: a nivel temporal ubica las horas (mientras que on se lleva los días e in, los meses y años) y a nivel espacial sitúa las direcciones (on toma las calles; in, las ciudades), p. ej. Let’s meet at 11 PM at 564 23rd St.

Watch, en cambio, condensa su libertad verbal en una única sílaba de vocal corta. Libertad, debe decirse, rara vez aprovechada por el alumnado de colegios e institutos donde el campo de acción de esta pobre palabrita se ve acotado a la televisión y la moneda corriente es la producción de oraciones del tipo I often watch TV after school.

Look at, entonces, tiene la precisión de una cámara fotográfica, así como sus mismas limitaciones. Congela la imagen, la fija en tiempo y espacio doblemente gracias a la aridez semántica de look y el rigor detallista de at. La suspensión de la incredulidad es acá la suspensión de la mutabilidad y el momento es interpretado tal y como se presenta, privado de todo dinamismo. Cuando we look at the sky, lo admiramos por sus cualidades invariables. En un arrebato de severidad prescriptivista podríamos incluso decir que ante la mirada de look at, las estrellas no titilan.

Watch, por otro lado, nos propone las virtudes de la videocámara. El flujo de imágenes, tal vez de menor calidad y definición, nos revela la naturaleza cambiante de todo lo que nos rodea. Watch exige atención y alerta, pero también predisposición a la espera. Caronte pide el óbolo, watch nos pide la vida. Si look at es la pose, watch es la danza. Cuando we watch the sky, nos entregamos a la noche y sus humores, la duda violeta del crepúsculo y la timidez rojiza de Marte. Un solo instante no basta, es menester desenvolver el ovillo del tiempo: nos posicionamos frente a un cielo vangoghista.

Después, con cierta irresponsabilidad, podríamos proceder a otros irresistibles saltos metafóricos sugeridos por esta dupla lingüística y aterrizar en territorios tan insospechados como querer y amar, el cuento y la novela o aun el país y la patria. Tal empresa, claro, nos quitaría tiempo para mirar el cielo.

GIROS

Giros nace a comienzos de 2021, cuando la primera etapa de una joven cuarentena ya había pasado y sólo quedaba la incertidumbre de ver el mundo desde nuestras pantallas, un mundo en el que todo tenía una fecha de vencimiento cada vez más corta. Con la convicción contraria de la inmediatez y a partir de las obras de artistas sin los contactos necesarios para participar en los grandes medios, Giros publica su primera edición en febrero de ese mismo año.

Fundada por Gonzalo Selva (estudiante de cine), a los pocos meses se incorporan al equipo Joaquín Montico Dipaul (oriundo de Ingeniero White) y Gala Semich Álvarez (Licenciada en Letras).

Después de un año y medio Giros construye una comunidad y brinda la posibilidad a escritores, periodistas, ilustradores, poetas, fotógrafos de publicar sus primeras (segundas, terceras y cuartas) obras.

Giros busca ser un espacio para todo aquel que tenga algo para decir o mostrar.

El anacronismo nos convoca; el último tuit del influencer nos repele.

Seguinos en nuestro Instagram

© 2025. Todos los derechos reservados.